Bodegas Tradición es una joven bodega jerezana cuyos orígenes se encuentran en las bodegas CZ – J.M. Rivero, una de las casas más prestigiosas de Jerez, que fue fundada en 1650.
Esta antigua bodega fue una de las que obtuvo mayor reconocimiento en la zona, e incluso llegó a ser proveedora de la Casa Real de España y Portugal. Sin embargo, en 1991 fue vendida e inmediatamente después Joaquín Rivero comenzó a planificar la recuperación de su legado a través de una nueva bodega: Tradición.
Bodegas Tradición nació finalmente en 1998 con una doble intención: la continuación familiar en el sector bodeguero, y la recuperación de los procesos tradicionales de elaboración en los vinos y brandies de Jerez. Para ello, Joaquín Rivero adquirió un antiguo casco de bodega y comenzó la selección de vinos de diferentes soleras y botas antiquísimas de primera calidad para poder seguir con su envejecimiento. Esta tarea fue llevaba a cabo también por José Ignacio Domecq Fernández de Bobadilla, antiguo enólogo en Bodegas Domecq, y José Blandino, capataz.
En el año 2007 se adquirió un nuevo casco de bodega adjunto al original en pleno centro de Jerez, lo que permitió aumentar a Bodegas Tradición la producción de su fino en aproximadamente 400 botas.
La filosofía de Bodegas Tradición se basa en la elaboración tradicional y natural. Por ello no usan colorantes, ni tampoco azúcares, edulcorantes, espesantes o suavizantes. Los alcoholes utilizados para el encabezado de los vinos son de alta calidad, y el embotellado es “en rama”, no sometiendo a los vinos a ningún proceso químico (clarificación) ni físico (estabilización).
Siguiendo esta forma de trabajar, Tradición persigue devolver al jerez el sitio que le corresponde entre los grandes vinos del mundo, apostando por elaborar siempre vinos con largas crianzas y rigurosas selecciones basadas en la finura y la elegancia.
Un clásico y excepcional vino que resulta de la combinación de las dos formas de crianza tradicionales de Jerez; una fase inicial de crianza biológica, bajo velo de flor, de 10 años y una segunda fase de crianza oxidativa que se alarga durante más de 20 años. Es esta combinación la que hace de este vino un exponente de elegancia y complejidad.
El amontillado es un vino que se elabora inicialmente con una crianza biológica bajo velo de flor seguida de una fase oxidativa. Esta combinación hace de cualquier amontillado un vino muy singular, cuya identidad está marcada por la crianza biológica. El de Bodegas Tradición tiene una vejez media de 32 años y es el resultado de la combinación de soleras procedentes de Jerez, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda, de ahí su carácter único.
De color ámbar con ribetes yodados. Notas de acetaldehídos, muy punzante, de aromas marinos con recuerdos a lonja, salazones y ahumados. También hay notas de nueces y almendras negras. En boca extraordinariamente seco, de notable salinidad que hace de él un vino largo y complejo, de una sequedad y acidez notorias.
Crianza media de 32 años en botas de roble americano muy envinadas siguiendo el sistema tradicional jerezano de soleras.
Producción limitada y numerada de 2400 botellas al año.



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