La historia de Maison Vincent Girardin es relativamente reciente, pero su origen se remonta al siglo XVII, cuando la familia Girardin se estableció como viticultora en Santenay. En solo tres décadas, Vincent Girardin convirtió la pequeña herencia de su padre en una de las casas vinícolas más prestigiosas de Borgoña y Beaujolais.
En 1982, Jean Girardin repartió sus propiedades entre sus cuatro hijos, otorgando a cada uno dos hectáreas de viñedo. Vincent, con apenas 19 años, comenzó a trabajar sus parcelas, expandiendo progresivamente su dominio mediante compras y arrendamientos a medida que sus vinos ganaban reconocimiento. En 1994, inició su actividad como négociant y trasladó su bodega a Meursault, destacándose por establecer relaciones con viticultores basadas en la calidad y el respeto por el producto. Esta filosofía lo llevó en 2002 a alcanzar un acuerdo con Domaine Henri Clerc et Fils, encargándose de sus fincas y elaborando algunos de los vinos blancos más prestigiosos de la Côte de Beaune.
Desde el año 2000, el enólogo Eric Germain ha definido la identidad de los vinos de la maison, enfocándose en una expresión pura del terroir. Desde 2008, toda la producción sigue principios biodinámicos, eliminando herbicidas e insecticidas sintéticos, promoviendo la labranza profunda para estimular el desarrollo radicular y utilizando abonos orgánicos. El trabajo en viñedo se complementa con la aplicación del calendario lunar en la bodega.
Maison Vincent Girardin posee 22 hectáreas de viñedos propios, desde la colina de Corton hasta Santenay, y produce vinos en nueve de las denominaciones más prestigiosas de la Côte de Beaune, como Aloxe-Corton, Meursault, Puligny-Montrachet y Volnay. También elabora vinos de cinco Grand Cru emblemáticos: Corton-Charlemagne, Corton Perrières, Bienvenues-Bâtard-Montrachet, Bâtard-Montrachet y Chevalier-Montrachet.
Cada parcela se vinifica por separado. Las uvas se despalillan parcialmente y se prensan con suavidad. Los vinos blancos fermentan íntegramente en barricas. La crianza varía según la categoría del vino: 10 % de roble nuevo para los vinos regionales, 20 % para los 1er Crus y 30 % para los Grands Crus. Las barricas provienen de tonelerías reconocidas como Damy y François Frères. No se clarifican ni estabilizan y se embotellan siguiendo el calendario lunar.
Un excelente exponente del savoir-faire de la maison es el Vincent Girardin Chassagne-Montrachet 1er Cru Morgeot. Elaborado exclusivamente con Chardonnay, este vino refleja con precisión su terroir en el sur de la Côte d’Or, donde los suelos de piedra caliza y arcilla imprimen una marcada mineralidad y estructura. En nariz, despliega notas de fruta madura, mientras que en boca se muestra equilibrado, profundo y persistente, capturando la esencia de Chassagne-Montrachet y atrapando la atención hasta el último sorbo.



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