Fabien Duperray, tras fundar y dirigir una empresa dedicada a la distribución de vinos de Borgoña, decidió dar un giro a su carrera en 2007 y convertirse en viticultor. Así nació el Domaine Jules Desjourneys, una bodega ubicada en La-Chapelle-de-Guinchay, que abarca 4,5 hectáreas cultivadas según principios biodinámicos. Duperray adquirió viñedos de cepas viejas y, a través de un enfoque meticuloso y experimental, ha logrado posicionar sus vinos entre los mejores del mercado de Beaujolais y más allá. Su compromiso con la biodinámica, los rendimientos controlados y la búsqueda constante de perfección se reflejan en la calidad excepcional de sus cuvées.
Uno de sus vinos más destacados es el Domaine Jules Desjourneys Pouilly-Loché, un monovarietal de Chardonnay que captura lo mejor de esta pequeña pero prestigiosa denominación en el Mâconnais, al sur de Borgoña. Esta apelación cuenta con apenas 34 hectáreas de viñedos, pero su suelo diverso, rico en esquistos, areniscas, arcillas, hierro y cal, aporta una complejidad y riqueza únicas. Duperray, en colaboración con Christophe Thibert, ha seleccionado las mejores parcelas para maximizar el potencial de esta región.
El proceso comienza con una estricta vendimia manual, realizada cuando las uvas alcanzan su máxima madurez. La fermentación y crianza se llevan a cabo principalmente en depósitos de acero inoxidable, con un manejo cuidadoso de las lías para preservar la finura del vino. Este método permite obtener un perfil puro y expresivo del Chardonnay, destacando por su equilibrio entre frescura y untuosidad. La larga crianza en botella le otorga al vino una complejidad adicional, que lo posiciona entre los grandes blancos de la región.
El Pouilly-Loché 2018 es un vino blanco de gran cremosidad y mineralidad, con un perfil definido y complejo. Presenta un color dorado brillante, que en nariz despliega aromas de fruta fresca como naranja, flores blancas y pan recién horneado. En boca, la experiencia es vibrante, con una acidez viva, una textura untuosa y un final largo con un toque salino. Las añadas más recientes, como la 2019, resaltan notas de frutas amarillas maduras, ralladura de cítricos, panadería y yodo. Este vino, de cuerpo medio a pleno, es incisivo, salino y perfectamente equilibrado, evocando más un Riesling seco que el estereotipo de un Chardonnay del Mâconnais.
El Pouilly-Loché de Duperray combina juventud y madurez, frescura y complejidad, con una textura sedosa y aromas que evolucionan maravillosamente en copa. Es un vino que refleja la esencia de su terroir y el enfoque apasionado de su creador, demostrando que los mejores vinos pueden surgir de los viñedos más pequeños.



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